Sebastián Castella

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FAENA PARA EL RECUERDO DE CASTELLA EN NÎMES

Castella en Nimes 2017 © Laure Crespy

Foto: © Laure Crespy

Castella fue más Le Coq que nunca en la Feria de la Vendimia de Nîmes 2017. Valiente y poderoso. Con alto voltaje en el ánimo y cadencia magistral en las muñecas. Pero el acero se cruzó en el camino de su corazón de diamante y dejó para el recuerdo la magia del triunfo que pudo haber sido en las hemerotecas.

No comenzó la tarde con buen son para el de Béziers en su mano a mano con Ponce. Su primer toro, de Victoriano del Río, dejó sobre la arena embestidas frías y descompuestas. Aun así, Castella lo meció a la verónica y quiso lucirse en un quite por chicuelinas y revolera. Los estatuarios marcaron el inicio de una faena en la que Le Coq probó al victoriano por ambos pitones, sin posibilidad de lucimiento.

El signo de su tarde cambiaría ante el cuarto, un toro de Fuente Ymbro de imponente lámina y briosa casta. De nuevo Castella dejó su impronta en el saludo capotero y eso, sumado a un emotivo brindis al maestro de Chiva, levantó el runrún de faena importante. El de Béziers tiró la moneda al aire y paró los relojes al natural, con series donde el temple se hizo amo del anfiteatro. Sin embargo, cuando los trofeos parecían estar en su mano, se cruzó en el camino la espada y todo quedó en una vuelta al ruedo.

El momento álgido de la tarde llegaría ante el sexto, un ejemplar de Toros de Cortés que fue el mejor de la corrida y con el que Castella bordó la mejor faena de la tarde. El toro se empleó en el caballo de Doblado, al que derribó, y eso fue solo el aperitivo de un evidente festín de casta que compitió con la bravura del torero. Castella comenzó su faena en el centro del ruedo, con pases cambiados, vibrantes, de alto voltaje. Iba el toro a más, y a más iba también el torero, ligando, templando, dejando en el aire la magia de bellos remates a series poderosas y plenas de empaque. Y, cuando el toro pareció apagarse, acortó Le Coq los terrenos y apuró hasta la última gota de sus embestidas. La plaza, entregada, contenía los pañuelos en la mano. Pero la espada quería seguir siendo protagonista de la ocasión y no se prestó al fin de fiesta esperado: un pinchazo, una estocada y dos descabellos apagaron de un soplo la magia y obligaron a Castella a salir a pie del anfiteatro en una tarde propia de un gran cónsul.

Reseña

Nîmes, sábado 16 de septiembre de 2017. Casi lleno.

Toros de Vellosino, Victoriano del Río, Núñez del Cuvillo, Fuente Ymbro, Parladé y Toros de Cortés.

Enrique Ponce, oreja tras aviso, dos orejas y silencio tras aviso.

Sebastián Castella, silencio, vuelta al ruedo tras aviso y ovación tras dos avisos.

Saludaron tras parear al cuarto Rafael ViottiVicente Herrera.

Galería fotográfica (Laure Crespy)

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